Las apariencias casi siempre engañan: una persona que físicamente se ve bien puede que por dentro no lo esté tanto, y viceversa.

Debemos buscar un objetivo.

Algo que nos motive para permitirnos seguir hacia delante de la mejor manera posible en nuestro día a día.

Podemos sentirnos mejor o peor, pero debemos de focalizarnos en seguir un camino de la manera más ordenada posible. Eso nos ayudará a valorarnos más, a ser más optimistas y tener ganas de “comernos el mundo”.

Rodeate de las personas adecuadas.

Las personas más optimistas y positivas atraen a los demás, pues su energía y buen rollo provocan que el resto quieran disfrutar de ellas. Estas personas tienen objetivos concretos por los que luchar. Muchas metas que alcanzar y estén mejor o peor saldrán adelante. Harán todo lo que esté en sus manos y más para conseguir sus sueños.

Las personas más negativas, las que se conforman con todo, las que solo cuentan penas, tienden a estar cada vez más solas. No nos sentimos atraídos hacia ellas, provocan malestar y sensaciones negativas. Y problemas ya tenemos todos los días como para querer estar al lado de alguien que es un problema añadido por su pesimismo y energía negativa.

“Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. Los éxitos en la vida no llegan solos, debemos buscarlos, porque la suerte no existe sino que la crea cada uno.

De tí depende, tu eliges.

Vive cada día de tu vida como si fuera el último.  Lucha por alcanzar tus sueños, crea tu propio cuento. La vida es un cuento en el que sólo tú puedes escribir las páginas.