Una semana después y tras rumiar todas las sensaciones, molestias y demás, paso a relatar cómo fue tamaña experiencia, correr descalzo un maratón.

La cosa viene de largo, tras 25 campañas de competición en toda clase de triatlones, vuelvo del mundial de larga distancia celebrado en Vitoria con una molesta fascítis plantar que llevaba meses dándome guerra. Desanimado, dolorido y muy cansado, decido poner punto y final a mi carrera como triatleta, al menos competitivo.

Tras investigar durante semanas una cura para la dichosa lesión que continuaba minando mi moral, comienzo a pasar tiempo descalzo, caminar y trotar por la arena sin calzado y poco a poco también por el asfalto de Valencia, ciudad en la que resido. Bien, no diré que fue un camino de rosas, tuve molestias, dolores, ampollas y más. Unas veces por que sí, y otras por zoquete, pero bueno , tres años después en el mes de octubre, me planto en la salida de la Media Maratón de Valencia con Amalia, aquejada de esclerosis múltiple y un poco como lazarillo suyo. Decido probar y correr descalzo, total , ¿no lo hacía casi a diario? Resulta que ambos gestionamos un centro de entrenamiento, BodyLab Unconventional Gym, donde solemos pasar el día y gran parte de los entrenamientos sin calzado.

Allá que vamos, hasta el km 13 genial. Sin pegas, pero desde ahí y al 21,!! horror!! Coincidiendo con los tramos en los que el asfalto estaba más destrozado, el calor y los charcos que se creaban por el agua de las mangueras utilizadas para refrescarnos, no sabía cómo pisar para terminar con aquella tortura. Además, en un alarde de inteligencia de los míos, había salido de casa ya sin zapatillas con lo que tras acabar la carrera, aún debía caminar como dos o tres kms hasta llegar a mi hogar. Ya digo, todo un alarde…

Noviembre, un mes después aproximadamente. A cinco días del maratón conseguimos unos dorsales y lejos de aprender la lección, pues nada , ¿corremos? Pues claro ¡! Se añade a esto una entrevista en TV1, y dos o tres en diferentes periódicos sobre lo de correr sin zapas y perdiendo la ocasión de haber cerrado mi bocaza, la pregunta del millón: vais a correr el maratón? Pues si, ¿descalzo? Hombre,¿ existe otra manera?

He aquí en línea de salida del 35 Maratón de Valencia. Tras dar explicaciones a la tele, a los periódicos y a los dos millones de curiosos que no se lo podían creer, normal, no me lo creía yo (joder, si seré gilipollas, que hago aquí?) , se da la salida. En el primer km solo me pisaron unas 12 veces…

Esta vez y con la experiencia del mes anterior me dedique a mirar donde pisaba, buscar el suelo más liso posible, evitar los charcos y sobre todo tener cuidado de no pisar los tapones de las botellas de agua que entregaban en los avituallamientos, que duelen un huevo.

Kilómetro 31, ya empieza a pesar ésto , no se acaba nunca y ya me noto un par de molestas ampollas en la planta de los pies. Llegamos al Bioparc y a mi ese asfalto me parecía de un cross. Joder como pinchaba ¡!! Pero bueno, tras unos tres kms reuniendo toda mi fortaleza mental, llorando bajito para que no me viesen y ajustando las gafas de sol para evitar que  salieran las lágrimas, nos vamos acercando a meta y con ello, los ánimos vuelven a florecer. Bajamos al cauce del rio y como me gustaron los adoquines… quedan bonitos, y más bonitos me dejaron a mí los pinreles ¡!

Alfombra azul y entramos en meta Amalia y yo de nuevo ¡!!

Desde aquí mis felicitaciones para ella. Jamás, y digo jamás, vi una persona más fuerte mentalmente que ella. Y hablo desde 35 años de mi vida en competiciones. Nunca conocí a nadie que tuviese su participación en estos saraos más cuesta arriba, y NUNCA pierde su sonrisa. Es increíble y totalmente motivante poder entrenar junto a ella a diario.

Bien y tras las batallitas pasamos a algo más serio. Ha sido una experiencia gratificante a más no poder para mí. He pasado de no poder andar descalzo más de 5 minutos hace tres años a finalizar una larga carrera por asfalto, con todo lo de abrasivo que tiene éste.

El resultado de la batalla fueron dos grandes ampollas en el centro de ambos pies , a la altura del segundo-tercer metatarsiano pero tras lavar las plantas y atravesar las ampollas con un hilo para vaciarlas, como nuevo. Tanto que al día siguiente tuve que hacer un enorme esfurzo para no salir a trotar de nuevo. A nivel de dolores óseos o ligamentosos, cero patatero, genial.

Tres años de trabajo han dado su fruto.

Mis recomendaciones a todos aquellos que deseen probar esta modalidad de correr es que adelante, pero con tiento… Nada de tirar las zapas y adelante. Mucha paciencia, escuchad a vuestro cuerpo, ritmos MAS QUE MUY SUAVES para comenzar, primero caminar y acondicionar vuestros pies y articulaciones. Multisaltos, técnica de carrera a porrillo, trabajo en el gimnasio a gogo.

Para terminar, cualquiera que desee profundizar puede ponerse en contacto conmigo. Con mucho gusto le atenderé en estas direcciones de correo:

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